Muchos dramaturgos se apuntaron a las novedades de Lope de Vega e incluso perfeccionaron su modelo, considerando a estos amigos como una escuela poética. Entre los mayores seguidores estuvieron Guillén de Castro (que recoge temas del romancero), Antonio Mira de Amescua, Luis Vélez de Guevara y su hijo, Juan Vélez de Guevara, Juan Ruiz de Alarcón (con comedias de tono moral) y Tirso de Molina (excelente autor de comedias de enredo, donde muestra una gran habilidad en la creación de personajes).. Figuras menores fueron Miguel Sánchez, Damián Salucio del Poyo, Andrés de Claramonte, Felipe Godínez, Diego Jiménez del Enciso, Rodrigo de Herrera, Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo, Jerónimo de Villaizán, Juan Pérez de Montalbán, Luis Belmonte Bermúdez, Antonio Hurtado de Mendoza, Alonso de Castillo Solórzano, Alonso Remón y Jacinto de Herrera, por no mencionar una innumerable serie de ingenios de tercer orden.